lunes, 27 de mayo de 2013

Muéstrame la paz



No me voy a cansar de decírmelo hasta poder admitirlo con plenitud. He recuperado el equilibrio, y dejé esa manía de esperar.
Ya extrañaba este abrazo intangible. Qué hermosa aquella oscuridad en la que nos conocimos.  Bastan con 16 besos horizontales y 15 verticales para rascar en el grabado de nuestras memorias. Esas pequeñas cosas. Seguimos vivos y queremos estar mejor.
¿Recuerdas que te rogaba por paz, niño rojo? ¿Recuerdas mis suspiros desesperados, ciegos de querer encontrar un tesoro propio en interiores ajenos? El brillo que tengo es autentico. Mi papalote está volando. Y te pido, te pido no nades sobre mis ríos pedregosos. Recuerda llevar tus remos. Esta vez yo miro desde afuera.

No sé que hice para merecerte.