miércoles, 17 de septiembre de 2014

And we were young and pretty


Desde el miércoles que comenzaron los días de celebración de tu cumpleaños, te vi en un bar del centro, y te acompañé con una cerveza, sólo para saludar. Tenía clase el día siguiente.

Sábado te veo en la noche, para celebrar en casa de la gente que trabaja contigo y te quiere. Mucho por sentir, pero al final nos quedamos con las cosas buenas.

Domingo, nos vamos de viaje en tu carro. Comenzando por irnos a pasar el día en algún bosque de San Diego, con nada más que nosotros.

Lunes de ir a Legoland, como buenos niños, a divertirnos y conocer este lugar. Y ya en la noche, a un hotel por el centro de San Diego. Qué buen lugar!

Martes, el último día de celebraciones. Decidimos ir a la playa, a esa que ya habíamos ido antes. Misma situación. Estando ahí todo el día, en ratos metiéndonos a la playa  en otros ratos acostados y bronceándonos con los rayos del sol. Qué curioso que cuando menos lo esperamos, y estando entre las olas, nos comienza a llover. Corremos para guardar nuestras cosas a que no se mojen, y de ahi decidimos si irnos o quedarnos. Lo disfrutamos. Lo abrazamos y nos lo quedamos con la experiencia.

Al final, agradecemos todo. A las olas, el sol, la tierra, el árbol. Gracias a mi, y gracias a ti.

jueves, 4 de septiembre de 2014

M I N E

Pero por supuesto que muchas cosas han cambiado. Acerca de valorarme y darme un espacio, un respeto. De cómo las espirales siguen dando vueltas y formas que uno no espera. Y, cómo muchas lunas vienen y se balancean de formas similares de a como lo hicieron años atrás.

Ahora, ¿Qué puedo hacer yo cuando vienes a mi y me dices que me extrañas?

Ya es Septiembre, de nuevo me pongo a pensar en las cosas que estaba haciendo hace uno, dos, tres años atrás, y qué es con lo que me he quedado de esas cosas. De cómo me sentía respecto a mi situación, a mis sentimientos, y a mis relaciones con la gente. Cuando estaba en el DF y de cuando estaba enamorado. Será acaso que nunca nos permitimos ser felices? Qué es eso que siempre nos está deteniendo de disfrutar el momento y no preocuparse por las cosas que vienen?

Ah, la situación en la que me encuentro ahorita, si supieras niño... Me da risa todo lo que está pasando, es curioso, pero a la vez creo que es un poco justo. Tu sabes, hablando de karma y cosas así, de cuando uno ve las dos caras de la moneda. Y no sé, es que simplemente ya no tengo que apretar tanto los dedos, y comenzar a dejar las cosas ir. De nuevo, y como siempre. A dejar las cosas ir. Que si no me preguntas cómo estoy, que si yo piense que tu nivel de interés en mi no sea el mismo que yo tengo en ti.. qué mas da, no puedo hacer un huracán en este vaso de vidrio. La vida sigue y tengo que acostumbrarme a que la neta no vale la pena gastar estar energía en cosas tontas como estas. Si alguien me valora, que bueno. Y si no, pues ni pedo, alguien más lo hará. Que me siento desbalanceado, que mis sentimientos no son mutuos, da igual... al final es todo temporal y hay que disfrutarlo mientras dure.

Estuve enfermo estos días, infección gastro intestinal. Pero ya me siento mejor, y quiero sentirme mejor en más formas. Solo espero que mientras esto dure tengamos algo de qué aprender y que nos quedemos con las cosas buenas que nos sucedieron.



Adiós

martes, 5 de agosto de 2014

han pasado varios meses.

Y anoche, en medio de tu profundo sueño, tuve que despertarte mientras dormías, para hacerte una simple pregunta.

Hace mucho que no escribo, mucho menos para mí. Esto de hacer cartas ha sido algo más difícil en estos días, pero por esta noche dejaré que las palabras fluyan sobre mis dedos.

Con agosto inician lo meses más nostálgicos, los meses de la segunda mitad del año. Me pongo a pensar con incredulidad, ¿Qué estaba haciendo hace un año? ¿Hace dos? ¿Hace tres? Lo recuerdo perfectamente... Los primeros días de Agosto han sido trascendentales en los últimos 3 años...

¿Cómo estás? Me pregunto cada que lo recuerdo. Lo recuerdo. Lo recuerdo. Y, es algo que estaba platicando con un muy buen amigo el otro día. Estoy bien, estoy tranquilo, estoy (a veces) feliz y (otras veces) no tan feliz. Pero trato constantemente de disfrutar y estar en el presente. Y congelarlo por unos segundos de más, para guardármelo en mis adentros como recuerdos. Como joyas. Como diamantes.

Han pasado varios meses, y muchas cosas han pasado. Cambiado. Crecido. Y también marchitado. Unas cosas por otras. Pero al final, con la esperanza que sea todo para lo mejor. Pasando tiempo con la gente que considero que vale la pena estar acompañado, y hablando de cosas simples y efímeras. Lecciones, cosas por aprender. Porque al final, eso venimos siendo todos en cierto punto: lecciones de vida.


Nunca he podido llegar a ser una persona diurna, pero cuando se trata de llegar a oler el café desde las sábanas, las perspectivas cambian. Y me gusta despertar sabiendo que estás cerca. Que puedo olerte y escuchar tus pies descalzos en el piso frío. Que ya vienes en camino, o que te ayude a decidir qué fruta comprar para comer. Se siente bien. Me siento feliz. Y eso me lo quedo yo.

Entre otras cosas, estoy disfrutando mis últimos días de vacaciones, para luego entrar a mi último semestre de la universidad. Viviendo a veces en La Gloria y otras veces en La Cacho, pero sin ninguna prisa. La cartera no siempre está llena pero eso es algo que no me preocupa del todo, curiosamente. Ya no estoy tan flaco como antes y me cuido más cuando se trata de mi alimentación. O creo que eso me quiero llegar a creer. Mi plan sigue siendo el mismo: quedarme en Tijuana hasta terminar la universidad y de ahí regresar a la Cuidad de México. Pero, quién sabe, ya la ando pensando, igual y mi destino sea en otro lugar. En otro momento, en otra cuidad.


Me gustas como para asumir las consecuencias.