martes, 19 de abril de 2016

Yesterday was dramatic

Te cuento de ayer. Te cuento que estaba en el gimnasio cuando me dijeron que al parecer, siempre no me voy a quedar con el departamento en donde ando viviendo. No sé, me llené de coraje y grité un poco. Es bastante frustrante tener esta situación en donde no estoy seguro en donde voy a vivir. Fácilmente puedo ir a vivir con un amigo por un rato, pero ese no es el punto. Yo quiero algo estable, y por esto mismo imploro paz para esperar. Sé que encontraré un lugar, pero por mientras este sentimiento me come vivo.

Te cuento que ayer, por ser inicio de semana, tuve mucho trabajo que hacer en la revista. Tengo una fila larga de portadas por hacer, artes por editar y presentaciones por terminar. Te puedo presumir que soy bastante rápido en lo que hago, pero también tengo un límite. Sobre todo creativo. Y pues no sé, ayer fue demasiado. El viernes tuve una entrevista de trabajo, mi universidad quiere que trabaje para ellos y estoy emocionado. Me dijeron que esta semana me decían si me quedaba o no. Por mientras, imploro paz para esperar.

Y te cuento que pues, llevo casi un mes con un pié adolorido. El derecho. El del lado paternal. Me duele el tobillo, y es al caminar. Me duele justo en donde el pié soporta el resto del peso de mi cuerpo. Es curioso, y yo lo tomo muy simbólico. Creo que de alguna forma me estoy castigando a mi mismo. Quizá algo en mi está molesto de estos cambios que estoy haciendo. Algo en mi se quiere detener por un momento, y dejar de caminar a saltos. Mi pié está cansado de ser adulto, así lo veo yo. Mientras resuelvo eso, tomo medicamentos e imploro paz para esperar a que desaparezca el dolor.

Todo esto súmalo en una noche, mientras caminaba (con el pié adolorido y después de ir al gimnasio) cargando una gran maleta de ropa, en el centro histórico, mientras llovía.

Hoy me siento mejor.

sábado, 19 de marzo de 2016

miércoles, 2 de marzo de 2016

varias cosas.

Pues nada, actualizando un poco de lo que ha estado pasando en estos días. Esta semana fue mi última trabajando en Bamf, y el mismo martes (ayer) comencé a trabajar en mi nuevo trabajo. Y me esta gustando bastante, es demasiado cómodo. Creo que necesitaba un respiro de tanto estrés y explotación creativa. Debo aclarar que yo amaba mi trabajo pasado, pero por una u otra razón decidí moverme. Y creo que hice lo correcto. Me siento más libre y más motivado, a pesar de que nunca me deprimió mi trabajo pasado. Simplemente creo que me sentía un poco encerrado.

Sigo en el gimnasio, pero me cambié al que está cerca de donde trabajo. Polanco lo dejé atrás y las cosas se miran más claras desde acá. Me di cuenta que es tiempo de mover las piezas y ver los resultados finales. Sigo pensando que en el momento en que alguien sale de su área de confort, su vida se vuelve más interesante.

La semana pasada vino Maxwell desde NY, y estuve con él casi todo el fin de semana. Fueron lindos esos dias más que nada porque sabía que eran momentos para cerrar ciclos y volver a comenzar. Me emocionaba pero también tenía un poco de miedo. Uno nunca sabe si primero no lo intenta. Y al estar digamos llevándolo a turistear, mi mente se despejaba un poco más. Fue lindo.

He estado pensando mucho en lo que viene. No solo cambios de trabajo y de gimnasio, sino también de departamento. Quizá me quede en donde estoy ahorita, pero si me lo quedo estaría a mi nombre la renta. Y eso me preocupa pero estoy dispuesto a hacerlo. En caso de que tenga que salir de este lugar, pues tendré que buscar otro. Estoy tranquilo porque sé que no voy a estar sólo. Viene Liz a la ciudad en unos días y pensamos apoyarnos el uno al otro. Volver a compartir el camino los dos, por un rato. Me da mucho gusto saber que viene. Me calma, y me trae un poco de la energía del mar.

Ah, el mar. Es lo que más extraño, después de mi madre. Ya ha pasado más de un año sin ir a Tijuana y ya me está pesando un poco. Quiero mucho ir a la playa, y caminar descalzo. Quiero viajar y quiero consentirme. Pero primero lo primero, tengo que pagar esa deuda que tengo con la universidad, para así poder volverme una persona un poco más libre. Lo voy a lograr. Lo veo venir.

martes, 9 de febrero de 2016

Un viaje se disfruta

Yo tenía 17 años. Estaba en Los Angeles, con Jonathan. Estábamos en el autobús en dirección a casa de Devora, a unos 25 minutos. Nos sentamos casi hasta atrás, y después de un rato me di cuenta que justo enfrente, atrás del chofer y sobre un soporte de la llanta (en donde es poco común que alguien lo encuentre cómodo), se encontraba una chica, casi como de mi edad, sentada. Pero no solo la veía como sentada, me llenó de curiosidad. Estaba descalza, pero no parecía alguien que fuera pobre. Tenia un vestido rojo, muy lindo. Cabello rubio largo y ondulado. Los ojos cerrados, y la boca sonriendo. Se veía muy libre. No le importaba nada, mas que disfrutar del viaje. No estoy seguro si estaba drogada, o ebria. Pero sí sabía que estaba ahí y a la vez no. Lo estaba disfrutando mucho, y se sentía una energía muy ligera. Me causó envidia. Me quería sentir como ella, sin preocupaciones ni privaciones. Hasta parecía que no le importaba si pasaba su parada de autobús, quizá ni se dió cuenta de la ruta que tomó. Pero no importaba nada, ella sonreía y se quedaba tranquila.

Todo esto lo recordé en el metro, de regreso a casa. Me pregunto si a alguien le he causado ese impacto de alguna u otra manera, observándome mientras viajo. No creo. O no sé.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Carta a Amauri I

Lo que ocurre, señor Amauri, es que me permití tener el tiempo para gastarlo en ocio, hasta cansarme y entonces tener la voluntad suficiente para levantarme de la cama lentamente, y buscar pluma y papel para escribirte. Y yo estando desnudo. Porque vaya, una piedra como yo no tiene tiempo para el pudor.

Sepa usted y lo repito constantemente: me encuentro ampliamente agradecido con usted. Repetí la terminación "-mente" y la palabra "usted" en una sola frase. Qué vergüenza. Y definitivamente no me gusta el formato de esta hoja. Es demasiado pequeña y tienes

                                                              que voltearla para terminar de leer. Pero bueno, es lo que hay y en estos momentos como estos uno no puede terminar siendo caprichoso. O sí. O no.
Pues ya, quería escribirte. Y aquí estoy. Haciéndolo. Obviamente. Y nada, el mensaje es el mismo de siempre. Te quiero y te agradesco todo lo que me has dado. A pesar de que de darte nada para ti sea el recibir todo. Ya no lo creo.

Anoche vi la de Dancer in the Dark, y me acorde de ti en un texto expuesto antes de los créditos. Disculpa mi ortografía y mi terrible letra. Cuándo desayunamos?

- Simón