jueves, 6 de octubre de 2016

cuarto de siglo

"Le dije que tenía un mes con problemas en la garganta, le enseñé mis recetas médicas, me checó la presión, la temperatura, me checó todo eso, y al final me dice que tengo una infección, y ya, me dio antibióticos, y me dijo que me relajara. Jaja. Su main point fue eso, que me relaje un chingo. Que sí, que tengo las defensas muy bajas, pero bajaron seguramente por un rush de estrés y creo que tiene razón, por que honestamente en estas semanas me he frustrado un poco. Frustrado, enojado, cansado, y mas que nada conmigo. Fue eso."

Y pues nada, recibo mis 25 años enfermo. Ese mismo día decidí subir a la montaña, viajar solo, estar solo. Llegando a la pirámide, me doy cuenta que comienza a llover un poco, y yo sudando de subir las escaleras, baja mi temperatura corporal. Bajando al pueblo me compré un frasco de miel. No sabía cuánto me iba a afectar, si ya había salido de una enfermedad, pero también sabía que mis defensas no estaban del todo bien. Aún así llegué a mi fiesta, vi a mis amigos, me divertí tomando té de anís con miel mientras ellos se emborrachaban, comí mi cheescake como a las 3 de la mañana, y me dormí a las 4. Desperté solo.

Y sigo pensando en todos los momentos que no abrazamos, que no entendimos. Hoy me da nostalgia no estar sano. Despierto y me doy cuenta que me sigue doliendo la garganta, que no puedo hablar bien. Que mucha gente me sigue diciendo que no deje las palabras sin salir, que no me quede con nada, pero es que quizá por que ya no me quedo con nada es que estoy así. Hoy le dije a John que tengo miedo de tener miedo, y que de entre todo esto, es el mismo miedo lo que más se contagia.

lunes, 26 de septiembre de 2016

la longevidad de mi ansiedad

Hace una semana que me siento soltero, sabiendo que llevo así más de un año. En mis pies encontré arena de mar, y costó un poco de trabajo lavar y sanar. Obvio en el sentido figurado. No hagan tanto caso, es pasada media noche y no puedo dormir.
Y es que las partidas siempre son difíciles para mi, trato o pretendo y hago el mayor esfuerzo de pensar que no me afecta, pero sí me afecta. Las despedidas nunca me gustaron. Bien digo que decir adió es crecer, pero ah, como es tentativo voltear atrás de vez en cuando.

Salud mental, eso no va muy bien. Agosto fue un mes lleno de "No's", y Septiembre fue todavía peor porque ni al "No" llegué a tener. Todo fue muy rápido, fugaz, borroso. Como un espejo humeante, en donde no me quedaban claro si las cosas iban bien o iban mal.

Tengo que arreglar muchas cosas, falta menos de una semana para mi cumpleaños. Tengo que arreglarme muchas cosas. Y a veces cuesta. A veces cansa.

todas las noches tengo que morir


memento mori

miércoles, 21 de septiembre de 2016

D O W N T O W N

No nos habíamos dado cuenta que el so había salido por mas de un par de horas. Estábamos caminando cerca del centro, y veíamos como las nubes se acercaban a la ciudad. Tu y yo ya no estábamos tan bien, y nos costaba mucho mirarnos a los ojos y contarnos intimidades. Aún así seguíamos durmiendo juntos.
Subiendo las escaleras, no te diste cuenta que había un gato acercándonos. Yo sí lo vi, pero no dije nada, no esperaba nada. Al darte cuenta de su presencia, gritaste muy fuerte y te asustaste de una manera muy, muy ridícula. No paré de reír en más de 5 minutos. Este gato rompió el hielo de nuestra tarde, y tú también comenzaste a reír. Fue muy chistoso, y sé que a la fecha ambos lo recordamos a la perfección. A las semanas, escapé de esa ciudad en dirección a Los Ángeles, y no nos volvimos a ver en un buen tiempo.

De los recuerdos más vivos que tengo contigo. Llevábamos varios meses saliendo, y casi casi ya vivía contigo en tu departamento. Me quedaba más cerca de todo, y me gustaba sentir por algunos días que vivía contigo.
Hacía calor, y desde que nos conocíamos yo traía barba larga, porque no sé, pensé que así yo te gustaba un poco más. Me veía más grande, y eso me gustaba. Pero esa tarde decidí rasurarme.
Nos quedamos en ver en el centro, si no me equivoco en la calle segunda, o tercera. Querías ir a San Diego y yo estaba un poco ocupado. Como siempre, yo llego a tiempo y te espero, pensando en cómo reaccionarías. Al llegar, pusiste tu sonrisa de oreja a oreja, y del tramo de la calle al momento en que entré al carro, no dejaste de verme, risueño, nervioso. Fue un momento muy lindo.

Llevaba rato que no veía a este chico. Desapareció por excusas tontas, y yo no me sentía del todo bien. Al mismo tiempo, estaba al pendiente de Liz, que vivía temporalmente en el hotel Virreyes, cerca de mi entonces departamento, en el centro histórico.
Me ofrecí para lavar su ropa, yo tenía lavadora en mi depa, ella no. Hacía frío y bajando las escaleras con la bolsa de ropa, me percato que está lloviendo. No era buena idea tomar el metro, porque seguro estaba llenísimo. Taxi, o un uber. No tengo pila, no tengo dinero.  Caminar será la única opción.
Puse la bolsa de ropa sucia (que era bastante grande) sobre mi cabeza, y comencé a caminar. Era evidante que esto no me ayudaba para terminar empapado, pero lo que sí ayudaba era la misma lluvia. Comencé a llorar y a lo que recuerdo no se diferenciaba de las gotas de lluvia que habían en mi cara. Hasta hoy aún tengo la incertidumbre de saber de dónde salieron aquellas lágrimas.

martes, 19 de abril de 2016

Yesterday was dramatic

Te cuento de ayer. Te cuento que estaba en el gimnasio cuando me dijeron que al parecer, siempre no me voy a quedar con el departamento en donde ando viviendo. No sé, me llené de coraje y grité un poco. Es bastante frustrante tener esta situación en donde no estoy seguro en donde voy a vivir. Fácilmente puedo ir a vivir con un amigo por un rato, pero ese no es el punto. Yo quiero algo estable, y por esto mismo imploro paz para esperar. Sé que encontraré un lugar, pero por mientras este sentimiento me come vivo.

Te cuento que ayer, por ser inicio de semana, tuve mucho trabajo que hacer en la revista. Tengo una fila larga de portadas por hacer, artes por editar y presentaciones por terminar. Te puedo presumir que soy bastante rápido en lo que hago, pero también tengo un límite. Sobre todo creativo. Y pues no sé, ayer fue demasiado. El viernes tuve una entrevista de trabajo, mi universidad quiere que trabaje para ellos y estoy emocionado. Me dijeron que esta semana me decían si me quedaba o no. Por mientras, imploro paz para esperar.

Y te cuento que pues, llevo casi un mes con un pié adolorido. El derecho. El del lado paternal. Me duele el tobillo, y es al caminar. Me duele justo en donde el pié soporta el resto del peso de mi cuerpo. Es curioso, y yo lo tomo muy simbólico. Creo que de alguna forma me estoy castigando a mi mismo. Quizá algo en mi está molesto de estos cambios que estoy haciendo. Algo en mi se quiere detener por un momento, y dejar de caminar a saltos. Mi pié está cansado de ser adulto, así lo veo yo. Mientras resuelvo eso, tomo medicamentos e imploro paz para esperar a que desaparezca el dolor.

Todo esto súmalo en una noche, mientras caminaba (con el pié adolorido y después de ir al gimnasio) cargando una gran maleta de ropa, en el centro histórico, mientras llovía.

Hoy me siento mejor.

sábado, 19 de marzo de 2016