martes, 13 de noviembre de 2012

Si, quizá.


Estos ojos oscuros que tengo, regalo de los sueños inalcanzables de aquella luna, buscan algún reflejo de luz en este río, que llega a ser todo, menos tranquilo.

Estos dedos delgados que me aguantan, cansados y frustrados por la ausencia de lo que desean, quizá sean otros dedos, quizá sea un poco de tranquilidad. Ellos esperan.

Hoy voy caminando de regreso a casa, pensando en quién de los dos tendrá la iniciativa de seguirnos hablando, buscando en las calles, de arriba a abajo, sin dejar que toque el piso. Quién sabe, quizá y termine encontrándome a mi mismo.

Pero venga, no sobra recordar que ya sea lento o rápido, voy en mi camino, y nadie me está apurando. Es un paso lento, y a veces me da por bailar. Quién sabe, igual y quizá me da por querer bailar la vida contigo. Si, quizá.