lunes, 5 de noviembre de 2012

Fuego y agua


Despierto y Noviembre amanece frio. Todavía es de noche, me levanto temprano y el sol aún no está. Bajo las escaleras, y prendo la estufa. Hoy es un desayuno para uno nada más.
Se me hace tarde, eso parece pensar mi cabeza. Salgo a la calle, y la llovizna toca mi cabeza, moja mis lentes, moja mis manos.
El mundo se ve muy diferente cuando caes de la balsa y miras todo bajo el agua. No sabes si caíste o si te tiró la corriente. Te quedas con la incertidumbre. Te quedas con esa duda.

El sol ya no quema como antes, la lluvia se queda y se disfraza de frio. A veces olvido recordar esos diamantes que tengo, esos recuerdos, esos amigos, esa familia que tanto cuida de mi. Frio y calor. Deseos cabrones.
Me tengo que mover hombre, pero a veces es difícil cuando tienes raíces en tierras lejanas, está cabrón pero no por eso voy a tener que podar de mis ojas. El día es divertido cuando te ensucias y te caes, a veces quema y otras veces congela, aún así hay que aprender del Fénix que vive de lo mismo que lo destruye. Y aún no llegan las noches de Diciembre.

Llega la noche de nuevo, ¿A dónde se fueron tantas horas? sigue lloviendo, deseo tener algo para cubrirme del frio.Tengo razones para sonreír.  Tengo que llegar a ser alguien mejor. ¿Cuántas veces me he estado diciendo lo mismo? Ya, calma ese incendio, aleja ese pesimismo que sólo esta ahí de parasito molestando y empañándote de ver todas aquellas cosas que mucha gente podría estar hambrienta de tener. Esas cosas que al final, no son cosas.
Permítete seguir viviendo.

Octubre, fuiste un gran mes. Noviembre espero no me congeles. Diciembre, te conviene llegue el fuego y consuma todo. El deseo es cabrón.