domingo, 11 de noviembre de 2012

Armisticio trascendental.


Me necesito limpio, me necesito despejado. La vida se pasa demasiado rápido como para seguirme tragando palabras importantes por decir. Aquella noche tu voz golpeó mi realidad, y mi mirada se transformó en silencio y confusión. La belleza que cargas se electrifica con tu carácter.

Dolió porque importa. No lo dejaba ir porque me incendiaba el miedo a no poder conseguir algo tan grande y tan fuerte de nuevo. Era una constante guerra entre recordar, y olvidar. Ahora ya no es una batalla, ahora es un armisticio trascendental. Hoy ya no encuentro en mi espalda tanta carga, hoy me visita este viento frío en mis hombros. Y mis manos quedándose con las ganas de acariciar las tuyas, con las ganas de conocer tu perdón.

Y regresamos a casa de acuario. Son las 6 de la mañana. Mis oídos me gritan a susurros, mis pies me cuentan los pasos que sobraron. Mi lengua, mi lengua platicándome todo lo que han hecho conmigo. La somnolencia me ignora con ironía, ya me lo había advertido. Queriendo limitar a mi fuerza exterior, terminé limitando mi interior. Tenías razón. Tengo pánico al pensar que la desilusión fue a visitarte. No quiero ser el reflejo de tal. No quiero un té vuelto vapor.

"Imagina este corazón latiendo por mi"
El último beso que te di fue mientras dormías.