miércoles, 17 de septiembre de 2014

And we were young and pretty


Desde el miércoles que comenzaron los días de celebración de tu cumpleaños, te vi en un bar del centro, y te acompañé con una cerveza, sólo para saludar. Tenía clase el día siguiente.

Sábado te veo en la noche, para celebrar en casa de la gente que trabaja contigo y te quiere. Mucho por sentir, pero al final nos quedamos con las cosas buenas.

Domingo, nos vamos de viaje en tu carro. Comenzando por irnos a pasar el día en algún bosque de San Diego, con nada más que nosotros.

Lunes de ir a Legoland, como buenos niños, a divertirnos y conocer este lugar. Y ya en la noche, a un hotel por el centro de San Diego. Qué buen lugar!

Martes, el último día de celebraciones. Decidimos ir a la playa, a esa que ya habíamos ido antes. Misma situación. Estando ahí todo el día, en ratos metiéndonos a la playa  en otros ratos acostados y bronceándonos con los rayos del sol. Qué curioso que cuando menos lo esperamos, y estando entre las olas, nos comienza a llover. Corremos para guardar nuestras cosas a que no se mojen, y de ahi decidimos si irnos o quedarnos. Lo disfrutamos. Lo abrazamos y nos lo quedamos con la experiencia.

Al final, agradecemos todo. A las olas, el sol, la tierra, el árbol. Gracias a mi, y gracias a ti.