martes, 25 de diciembre de 2012

Diciembre plural


Remo, recuerda! El olor a su piel, el espejo que hay en sus ojos, la ilusión de ser el papalote que no se detiene, la heroína que no mata, el árbol que no se deshoja. Han volado los meses con pasos rápidos, como un baile humeante, en donde las horas se derriten y los instantes quedan guardados.

Recordando aquel niño que se encontraba sólo en el tren en un viaje de 30 horas en el 2009 en dirección a Los Ángeles, o de aquel pequeño que serpenteaba luces de vengala con una sonrisa inocente en los labios en aquel frío 2010, y ni hablar de mi lado más azul, compartiendo los últimos días con mi color antónimo, en la playa nocturna con aquel inolvidable puesto de luna, este pasado año.

Este Diciembre fue un poco descarrilado, similar al año entero, pero en un volumen proporcional. Caminando en las calles del centro histórico con mi bolsa de almendras y un té de frambuesa, caminando con prisa, con la ironía de no tener realmente un lugar donde terminar, ni una persona a quién esperar, ni un momento por anhelar. Estoy caminando muy de prisa sin un punto fijo. Quizá tienes razón. Quizá deba relajarme un poco.

Quizá y deba darme una oportunidad a mi mismo. Querer cambiar lo que quiera acerca de mi persona en el momento que yo deseé. Reírme de mi persona, de mi identidad, de mis errores, y transformarlos. Incendiar aquellos diciembres que quedaron atrás, y ver estos días como verdaderas oportunidades para seguir haciendo lo que me gusta y esperando lo mejor de lo que me puede llegar a pasar. Voy a cambiar para ser la diferencia de mi propio yo. Espero con ansias demostrarme a mi mismo el perdón, el armisticio propio, el acuerdo personal, y finalmente poder llegar a volar mi papalote sin que llegue a mojarse por la lluvia. Si, espero así sea.

2 comentarios:

Iván dijo...

Que gran final para todo un mes y año Simón !

Saludos


http://www.thetrendysurfer.com/

Beloved dijo...

Después de la tempestad viene una puesta de sol.