lunes, 26 de diciembre de 2016

Carta al amigo que se fue muy pronto.


Ésta foto es de hace tres años- no es nuestra mejor fotografía, pero fue viendo ésta cuando comencé a llorar poquito, y es que viendo estas viejas fotos me doy cuenta de lo mucho que te quise, y lo mucho que te extraño.

Hace unos días falleciste, me dijeron que te había dado un fallo respiratorio y al principio no lo quería aceptar. Estaba en el gimnasio cuando me marcaron, y no pude estar ahí más de cinco minutos. Fue hasta que estaba en la bicicleta camino a casa de Alberto, cuando me cayó el veinte. No te volvería a ver, ni a hablar, ni a abrazar. Esa misma noche fue tu velorio, y fue la noche más triste de este año. De mucho tiempo.


Han pasado un par de días, y las cosas suben y bajan. Anoche fue bastante lindo, fui al gimnasio un rato, luego a mi casa por el pastel, visité un rato a Maite y a Paloma en su departamento, y como media hora después vi a Hebert en el metrobús de insurgentes para luego llegar juntos a casa de Georgie y tener nuestra cena navideña mezclada con Janucá. Fue muy lindo, nos la pasamos jugando juegos de mesas que involucraran alcohol y yo terminé en mi cuarto como a las cuatro de la mañana. Cuatro horas después sonaba mi alarma.

Llegué tarde a casa de Alberto, pero no fui el último en llegar. Cuando entré al departamento me sorprendió la cantidad de gente que había, poco a poco comencé a reconocer algunas caras. Yo todavía no terminaba de despertar cuando vi un arbolito ahí esperando, con maceta de plástico. Ya casi todo estaba listo. Al final fuimos como trece, incluyendo tus hermanos y tus mejores amigos. Nos dividimos en 3 coches y nos fuimos a la Marquesa. Después de llegar y encontrar un buen lugar, nos instalamos y caminamos con dos palas y el arbolito.

Para no hacerte el cuento largo, fui yo el comenzó a cavar el agujero, después mientras más se acercaba el momento existía más el silencio entre nosotros. Saqué una libretita, una pluma y te escribí una pequeña carta. Después, se lo pasé a los demás para que hicieran lo mismo. Total que al final, nos rodeamos en el arbolito, cada quien dio sus palabras, sus lagrimas y sus suspiros. Terminando cada quien enterrábamos la carta junto con un puñado de tierra. Fue nuestra propia forma de rendirte tributo. Luego nos despedimos de ti, comimos unas deliciosas quesadillas, y nos regresamos a la ciudad.

El primer recuerdo que tengo de ti fue en una fiesta de Robin. Ya era el after y la noche era fría. Vi la situación y yo te presté una de mis dos chamarras, y te tomé una foto para recordar tu cara en caso de que desaparecieras. Tenías frío. Yo te presté una chamarra. A cambio me sacaste a bailar. Fue ese mismo frío el que te llevó.


Son las dos de la mañana, y sigo pensando en ti. Perderte fue algo que definitivamente no esperaba. Me hace pensar en muchas cosas. En valorar lo que uno tiene, sobre todo la gente que te rodea. En la carta que te hice, te prometí ser más humano, y demostrarle a mis amigos que los quiero, que los amo, que no quiero que vuelva a pasar porque para mi perder un amigo es perder una parte de mi.

Te extraño, y te quiero siempre, querido Rocky.