domingo, 18 de agosto de 2013

Lo que el agua me dió


Extrañaba mucho el mar.  Le vi, caminé a su lado, le escuché. Su tranquilidad, su belleza. Fría y húmeda. El norte, la esquina.
Aprendí que, en mi vida, paso sobre muchas espirales. Coincidencias. Destinos. La vida, una espiral en crecimiento ascendente. Si, espirales. Personas, situaciones, lugares, ojos, manos, motivos.
Mis viajes, mis encuentros con los ríos, la lluvia, las olas. Disfrutar lo que tengo y ver claro lo que viene. Dejar las cosas ir, que floten en la superficie. Perderse entre la corriente, dejarse llevar. Soltar los remos, dejar de insistir en remar en contra del río. Abrazar la lluvia, disfrutarla, y subir con ella la montaña. Contemplar el mar, aceptarlo como es, y observar el brillo que esconde, en cada detalle, en cada instante.
Todo esto es lo que el agua me dió.

Te comparto de mi fuerza, no es mucha, pero sé que ambos la vamos a necesitar. Esta la podrás encontrar en el agua, ella te dirá que hacer.

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